¿Deben los bebés llevar zapatos? Consejos para los nuevos caminantes

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¿Los zapatos o no? Esta es una pregunta que muchos padres de niños pequeños que están aprendiendo a caminar se acabarán haciendo. Deben los bebés llevar zapatos? ¿Los zapatos hacen que los niños sean más estables? O, ¿los zapatos dificultan su capacidad de progreso? Las diferentes opiniones de amigos y familiares pueden aumentar la confusión.

Antes de que los niños aprendan a caminar, los zapatos son principalmente decorativos. En esta etapa, los zapatos no tienen realmente un propósito funcional y son simplemente una opción de moda. No hay nada de malo en ponerle zapatos a un pre-caminador, siempre y cuando los zapatos no le aprieten demasiado.

Al nacer, el pie no contiene huesos. En su lugar, es un montón de cartílago que con el tiempo se convierte en 28 huesos. Los huesos de los pies no se endurecen completamente hasta los 5 años de edad. El resultado es un pie muy flexible. Cuando un niño está aprendiendo a caminar, los dedos del pie se utilizan para agarrarse al suelo y ayudar a mantener el equilibrio.

¿Cuándo deben llevar zapatos los bebés?

Los zapatos no son definitivamente necesarios para que un niño aprenda a caminar. Sin embargo, los zapatos tienen algo que ofrecer al niño: protección. Los zapatos protegen el pie del niño de los objetos punzantes. Teniendo esto en cuenta, los zapatos deben tener los dedos cerrados, ya que muchos niños tienden a arrastrar los dedos cuando aprenden a caminar. Como se ha mencionado anteriormente, la flexibilidad del pie es natural e importante. Los zapatos para aprendices/jóvenes caminantes deben ser flexibles. Debe ser fácil girar el zapato y también ser fácil doblar la parte delantera de la suela. Las suelas flexibles ayudarán a imitar la flexibilidad natural del pie. Caminar descalzo o con un zapato flexible permitirá que los músculos se desarrollen y fortalezcan adecuadamente. Tener una buena flexibilidad es importante para el desarrollo normal del arco del pie.

Encontrar el zapato adecuado

La parte superior del zapato debe ser de un material suave y transpirable que no corte el pie. La parte inferior de la suela debe ser de goma, para que no sea resbaladiza.

No es natural colocar un pie flexible en un zapato rígido. Un pie constreñido en un zapato rígido puede impedir el desarrollo normal de los huesos. El uso de zapatos rígidos puede dificultar la marcha, ya que estos zapatos suelen ser más pesados y hacen que el niño sea más propenso a tropezar y caerse.

También es importante conseguir la talla de zapato correcta. Los zapatos deben ajustarse al final del día, cuando los pies suelen estar más hinchados. Cuando el niño está de pie, debe haber un espacio de un dedo índice entre la parte delantera del zapato y el dedo más largo del pie del niño (no necesariamente el primer dedo o el dedo gordo).

En el interior, un niño que está aprendiendo a caminar debe pasar la mayor parte del tiempo descalzo o con calcetines con puntos de goma en la parte inferior para evitar resbalones. Al aire libre, para proteger los pies de las lesiones, deben utilizarse zapatos flexibles que permitan el uso normal de los músculos y el desarrollo normal del pie.

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